Esta no es otra historia en plan «dejé mi trabajo en la empresa y me lo jugué todo a una carta». Nunca he trabajado a jornada completa, pero he sido consciente del camino profesional que quería seguir. De niña soñaba con ser profe, directora general y guía turística . Educaba a muñecas, sellaba facturas para mis peluches y, cuando estaba de vacaciones, me imaginaba guiando a un grupo internacional de turistas. Los adultos me decían que era imposible combinar esas tres profesiones y me aconsejaban que eligiera sólo una. Ahora puedo decir con confianza que o aún soy una niña o ellos estaban equivocados, porque combino todas estas funciones en una, realizando así mi sueño de la niñez. Mi trayectoria de estudios poco convencional también me ha servido de ayuda. Además de licenciarme en filología, también cursé estudios de comunicación empresarial. No fue una elección obvia para una profesora de idiomas e incluso fue criticada por algunos. Sin embargo, los conocimientos adquiridos allí me resultan útiles cada día para gestionar mi propia empresa y enseñar lenguaje empresarial. La moraleja de esta historia es que no siempre merece la pena hacer caso a los mayores, pero sin duda vale la pena perseguir tus sueños y trabajar con constancia para alcanzar tus metas. Así es como nació mi centro de idiomas ALGO.